Ya en serio… ¿qué vamos a hacer por México?

Discursos van y discursos vienen. Buenas intenciones de algunos políticos, algunos resultados en ciertos ámbitos de la vida nacional, algunos líderes sociales que sí ven más allá de sus propios intereses alcanzan logros serios pero insuficientes… Eso sí, muchos reclamos y en cada mesa con el café en la mano una letanía de cosas que se deberían hacer y de cosas que están peor que nunca.

No hace falta detenernos mucho a reflexionar cuáles son todos y cada uno de los temas críticos de nuestro entorno nacional: pobreza, delincuencia, inseguridad, narcotráfico, secuestros, abuso, corrupción… y así una lista que sería directamente proporcional a la capacidad de cada uno de ver lo que sucede en su entorno.

¿Que características deben tener los líderes y/o los políticos para convertirse en un verdadero factor de cambio determinante y radical?

Para poder responder a esa pregunta habrá que entender de fondo las verdaderas causas de la problemática que vivimos en México y que tampoco son exclusivas de nuestro país, y partiendo de ahí saber qué tipo de mujeres u hombres pueden ser capaces de ser ese factor determinante de cambio.

Si analizamos cada una de las problemáticas enlistadas, ninguna de ellas proviene de factores ajenos a las personas, no son causadas ni por extraterrestres ni por cambios en el cosmos. La raíz de esas problemáticas se encuentra en el comportamiento mismo de las personas, ya que son éstas las que corrompen y pisotean a la sociedad.

Por ejemplo, no podemos hablar del fenómeno del narcotráfico sin hablar de la acción concreta de aquellas personas que trafican con drogas. De igual forma no podemos hablar de pobreza sin los pobres y aquellos que se dedican a explotarlos, los ignoran o son incapaces de ayudarles.

La raíz de nuestros problemas está en que los seres humanos perdemos de vista nuestra misión y vocación en este planeta y en particular en esta nación. Perdemos de vista la naturaleza humana, su esencia. Pareciera un discurso filosófico, pero si tomamos cinco minutos para reflexionarlo y hacemos el ejercicio de las causalidades llegaremos a la misma conclusión.

Dejamos a un lado todos los elementos que nos hacen ser personas humanas: nuestra dignidad, nuestra misión y vocación de ser felices; nuestra forma natural de interactuar con otros, de ser sociables, y el reconocimiento de nuestras propias debilidades que nos hacen depender y ayudar a los demás.

Si eso lo entendiéramos a fondo, nuestro entorno y nuestros retos serían otros, quizá no tan diferentes, pero sí los abordaríamos con un fondo y un sentido totalmente distintos y, como dicen los teóricos, con otro paradigma, el paradigma de la dignidad y naturaleza humana.

Debido a lo anterior, necesitaríamos contar con líderes y/o políticos que actuaran bajo ese otro paradigma, lo cual implicaría que conocieran y entendieran de fondo la esencia del ser humano, su fin, su vocación social, así como todos aquellos factores que inciden en sus vidas y de los cuales también son actores, lo cual permitiría que juntos como mexicanos o como humanidad alcanzáramos nuestro fin particular que tendría que ver con el fin en comunidad: el bien común.

El arte de esos políticos y líderes radicaría en crear los mecanismos que impulsaran la vida en común y en ese sentido incidirían en los ámbitos de ese entramado social con una visión humana: una economía con sentido humano, una estructura para lograr un trabajo digno, una educación para el desarrollo integral y humano, un equilibrio entre los fuertes y los débiles.

Si hablamos de un paradigma basado en la persona, que es principio y fin de todo Estado, estamos hablando del paradigma de liderazgo y dirección basado en principios. Principios que deben estar ligados a la naturaleza humana.

Da pena ver a los políticos y muchos líderes de hoy que se mueven en un mundo por encima de la realidad, que basan sus propuestas y campañas en un concepto de venta de imagen, pero no de esencia. Oímos sus discursos, vemos cómo nos venden sus vidas, ¿sus logros?, y todos ellos dicen que pueden, proclamando el eslogan más original… bla, bla… ya en serio, ¿qué vamos hacer tú y yo por México?… pensar y actuar, ¿qué sigue?

Presidente Ejecutivo de yoinfluyo.com

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Acerca de Fernando Sánchez Argomedo

Empresario, ingeniero Cibernético, Interactividad, Medios Electrónicos, Internet, Presidente Ejecutivo de www.yoinfluyo.com
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