Antro…¿qué?

Si piensas que se trata de la revisión de una lista de los mejores lugares para ir a pasarla bien, pues no, la verdad no se trata de eso, más bien de entender mejor nuestras acciones y los temas más importantes de la vida para que podamos llevarlos a cabo con una base sólida, sin perdernos de lo esencial y poder con ello construir un mejor lugar para vivir.

No cabe la menor duda de que cada uno de nosotros formamos parte de un entramado humano con el que nos enfrentamos cada día. Aunque no lo queramos, formamos parte de una familia, de una comunidad ya sea estudiantil, profesional, laboral o empresarial, vivimos en un lugar y formamos parte esa comunidad de vecinos, Estado, nación y finalmente somos parte de esta gran familia humana.

Por lo mismo, está claro que por una parte no estamos aislados de las realidades de todos los días (temporales) y que por lo mismo lo que hacemos o dejamos de hacer afecta necesariamente a nuestro entorno, tanto de manera positiva como negativa.

He aquí el meollo del asunto que debemos entender con mucha claridad. La antropología no es la ciencia que estudia a los antros sino aquella que estudia al ser humano de forma integral visualizándolo como un ser social, es decir que interactúa con otros como él.

Los planteamientos más importantes que se hace el ser humano a través de la antropología son: ¿de dónde venimos?, es decir, ¿cuáles son nuestros orígenes?, y ¿a dónde vamos?, esto es, ¿qué es lo que pretendemos alcanzar?

A mí no me deja de sorprender que los seres humanos hayamos sido capaces de crear una ciencia que reflexiona sobre nosotros mismos. El problema es que a la mayoría nos ha dejado de sorprender esta realidad con la consecuencia de que hemos perdido de vista esa capacidad de auto-reflexión y de esta forma, nos alejamos cada día más de lo que somos, perdiendo el rumbo de nuestra existencia.

Dado lo anterior, ante la ausencia de una reflexión seria sobre nosotros mismos en cada una de nuestras decisiones y acciones, no deberían extrañarnos las noticias tan inverosímiles que vemos reflejadas en los diarios de todo el mundo.

Hemos perdido la capacidad de admirar la naturaleza humana y con ello nuestra vocación, misión y sobre todo la responsabilidad que tenemos para con nosotros. Sí, así es, la responsabilidad que tenemos por preservar nuestra especie, la responsabilidad que tenemos sobre el mundo que vamos a dejar a las generaciones por venir.

Tan lejos estamos que surgen reflexiones absurdas como aquellas que ponen al planeta por encima del ser humano, dando como consecuencia la creación de políticas globales orientadas, sí a preservar nuestro ecosistema, pero destruyendo al ser humano. De la misma forma vemos cómo las políticas de los estados, están organizadas esencialmente para mantener el control de los que más poder tienen por encima de los demás.

La ausencia de la reflexión sobre nuestra responsabilidad para con todos nos debería llevar hacia la vivencia del bien común. Qué decir sobre la propia muerte de seres humanos víctimas de los intereses particulares, ya sea materiales o de poder. Si ya permitimos que el aborto sea una política de Estado, ¿qué podemos esperar de las muertes que también son consecuencia de otras decisiones?

Pareciera esta una reflexión muy básica sobre lo que nos está sucediendo, sin embargo estoy convencido de que es indispensable que los seres humanos nos detengamos hacerlas. Estoy seguro de que al entender más sobre lo básico, sobre nosotros, podremos orientar mucho más nuestras decisiones.

Esperar que el mundo de la política global, y la de los estados en lo particular, incluyan esta reflexión en sus decisiones es mucho pedir. Al final dependerá de las decisiones personales que nosotros mismos hagamos empezando por nuestro entorno más cercano, que es nuestra familia, nuestra comunidad y en los ámbitos de influencia de cada uno de nosotros.

Este acto serio de conciencia contagiado a los demás de uno en uno, puede sin duda cambiar nuestro entorno y mucho más, nuestro futuro como humanidad… no dejemos para luego lo que desde hoy podemos hacer por nosotros mismos y por los demás… ¡actúa ya!

Nota: entonces antro… ¿qué?… ¡Antropología mis amigos!

Presidente Ejecutivo yoinfluyo.com

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Acerca de Fernando Sánchez Argomedo

Empresario, ingeniero Cibernético, Interactividad, Medios Electrónicos, Internet, Presidente Ejecutivo de www.yoinfluyo.com
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